20.7.17





Se vive en un régimen anestesista legislado por procesos o reglas que nada (casi?) tienen que ver con nosotros y nuestro adentro.
Me siento quieta pero mi cuerpo reacciona torpe a lo que parece una fuerza exterior que se impone déspota con movimientos cíclicos, jugadas mecanizadas y violentas, triquiñuelas silentes.
Mareo y pérdida de foco. Parálisis de un sueño que se presenta real e insoportable.
El infierno es de cada uno. El hígado fénix y fétido no es más que una metáfora demencial.
En el abismo de los despiertos, lo que nos quita el aliento es la emoción y el tacto.
El tiempo mantiene su ritmo estable (inventado y real, de nadie y nuestro).
Sístole y diástole: lo que se acelera y palpita es el corazón. Despertate.

2 comentarios:

  1. Oh cruel e incorruptible cosmos, como he yo de llegar aquí con palabras inconexas unidas por fuerza y voluntad, dichosa sea mi existencia por llegar acá en el momento justo...turbulentas son las olas que transitamos pero virulentas al fin...el sinsentido suena hermoso cuando hay inspiración...así agradezco el espacio en el que puedo aproximarme a vos, ya que en su momento no pude y probablemente lo lamente por toda la existencia..

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