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11.10.11

De pantalones y demás.-

Nos conocimos por estar desubicados en el lugar equivocado (o tal vez no?)
Nos enamoramos sin preguntas y de golpe. Me hizo enloquecer con besos que no conocía y fuimos una sucesión infinita de canciones hasta que dejó de quererme y ya no lo pude besar.
Lo amé hasta la fiebre y hasta el llanto, me quebró la sonrisa y también los labios. Nada de rencor.
Yo seguí caminando, explorando otros besos y otros brazos. Ahora estamos en pentagramas diferentes, pero seguimos cantando, le tengo aprecio sincero y cada tanto nos cruzamos. Sobre todo en los cumpleaños.


Un capricho en Buenos Aires de un lapso momentáneo. Dejó de interesarme en el instante que lo besé.
Un tipo plano, le faltaban mil aristas y una buena ortografía que no le llegó con los años.
Yo me volví y el vino en un tren a buscarme sin boleto de vuelta. Yo enloquecí, me asusté.
El tironeó, la cuerda se cortó y le regale un pasaje verbal de regreso obligado.
Lo borré de mi vida y el tuvo que hacer lo mismo, le perdí el rastro.. no lo extraño ni me interesa. Un tarado, me acuerdo y me espanto.


Un cruce de idiomas entre besos una noche de incoherencias de lugar y gente. Una aventura con fecha de vencimiento, él se volvía y yo me quedaba acá. A disfrutar.
Teníamos formas y realidades de vida antagónicas. Él pensaba en tomar y en todo tipo de drogas, yo en donde dejé mis invisibles y en encontrarme. Me seguía el ritmo en el humor y su acento me hacía delirar. Se fue, no lo extraño ni extrañé. Volvió, me buscó y lo encontré. Un spanglish de besos otra vez hasta que se fue por segunda vez.
Cada tanto hablamos. Una aventura, anécdotas de ayer.



Conocidos en común nos reunieron más de una vez. Un dulce de leche pero respetaba demasiado y te dejaba un mal gusto en los labios. Una historia poco concreta, muchos ademanes y poca certeza. Me aburrió y creo que yo también, ya casi no nos cruzamos pero terminó (empezó?) bien. Podemos bailar entre risas y hablar también. Es poco interesante, no creo querer besarlo nunca más. Buena persona, cuidadoso por demás, no se pudo aprovechar.


Un mismo viaje en colectivo nos encontró hablando de Spinetta y pavadas. Lo ví un par de veces más y nos desencontramos sin ninguna relevancia. Con los años lo crucé una noche no tan atrás, no lo reconocí de inmediato pero terminamos a los besos entre abrazos. De mano de la casualidad, el ron y algo más compartimos almohada algunas veces más. Abrazaba muy fuerte y me invitaba a quererlo abrazar por igual. Pero hablaba en palabras difíciles que no entiendo ni me interesó interpretar. Estaba enredado, demasiadas vueltas, me marié y no quise jugar más. Quizá tal vez lo vuelva a cruzar. 


Caí a su casa por casualidad, amigo de una amiga, y empezamos a charlar. Al día siguiente me buscó y yo no quise saber nada más, pero le surgió un trabajo: el Sur, iba a tener que viajar.
Probé a la suerte, total no lo veía nunca más. Dos semanas o menos, yo no me enganché. Él me quiso demasiado no sé porqué. Soltó un "te amo" urgente y quizás indiscreto qué me espantó de inmediato. Causa y consecuente. 
Se fue pero se quiso volver alegando un "te extraño". Yo di pasos agigantados al costado, no supe tratarlo. Le perdí el respeto, nos distanciamos de a poco. Creo que lo lastimé, fue sin querer.